"Las estrellas en el cielo.
En realidad muchas ya murieron, pero su luz algun día fue tan intensa que sigue viajando en el tiempo. Averiguar cuales siguen vivas y cuales no es casi imposible.
Asi pasa con las personas.
Hay quien su brillo algún día fue tan intenso que su imagen sigue latente en nuestra memoria como un misterio fantástico"
mayo 13, 2013
septiembre 09, 2012
Y YO
Y YO
De Toto
Me
encontré en una habitación de un blanco resplandeciente, no muy grande, debía
ser como de unos 5 metros por 4, de mi lado derecho había una gran ventana que
dejaba entrar de entre sus cortinas, igual de un blanco semitransparente, la
luz intensa del sol que resplandecía ese amanecer. Frente a mí, una montaña de
cuerpos desnudos, de todos los sexos [aunque creas que solo hay dos], que
simulaban un amplio desierto extendiéndose ante mi mirada que contemplaba la
imagen.
Y
ahí estaba.
No
era un teatro tan grande
El
escenario debía medir unos 4x4
La
sala debía tener unas 77 butacas
Yo,
sentado en la tercera fila, en medio de la línea de asientos
Contemplaba
el escenario
Que
contenía en él una hermosa escenografíaque parecía abandonada:
Montañitas
de cartón
Palmeritas
de cartón
Una
que otra cachanilla también de cartón
Todo
muy bien hecho y en proporciones pequeñas
Parecía
que la obra se situaba en un desierto
Un
pequeño desierto de hadas
La
montaña de cuerpos desnudos de todos los sexos se movía conforme la respiración
de cada cuerpo. En realidad era una imagen bastante hermosa, pues aparentemente
era una fotografía fija, pero poniendo mas atención, el movimiento de la
respiración de cada cuerpo hacía que la foto tuviera un sutil, suave, profundo
y hermoso movimiento que me invitaba a la contemplación extrema. En el extremo
izquierdo de la montaña de cuerpos desnudos de todos los sexos se encontraba el
cuerpo de una mujer. Me daba la espalda. En su hombro derecho: un cubo de
hielo. Sólido. El clima era templado y le impedía al cubo de hielo derretirse.
Era un cubo de dimensiones normales.
No
era un teatro tan grande
Contemplaba
el escenario
Parecía
abandonado
Parecía
que la obra se situaba en un desierto
Un
pequeño desierto de hadas
La
montaña de cuerpos desnudos de todos los sexos que se movía conforme a la
respiración de cada cuerpo y daba la sensación de ser una fotografía móvil que
me invitó a la contemplación extrema formaba una escalera. La escalera se
dimensionaba hacia la pared de un blanco resplandeciente. La observé inmóvil y
analicé cómo podría escalar por ella. La montaña de cuerpos desnudos de todos
los sexos no era muy grande en realidad, pero la escalinata que formaba hacia
el muro [que bien puede ser un símil del infinito], me invitaba a perderme aún
más en la contemplación de la escena.
En
el extremo derecho del escenario
Detrás
de una montañita amarilla hecha con papel cartón
Se
encontraba una escalera de madera
Vieja
pero bastante resistente
Ésta
escalera se situaba justo debajo de un lico amarillo que hacía de sol desértico
Pensé
en que la escalera estaría situada ahí para poder subir y ajustar la simulación
de sol en caso de que fuera necesario
El vello
púbico de los cuerpos que construían una suerte de escalera y que simulaban
montañas, era bastante evidente y parecía como si fuesen cactus esparcidos en
un desierto. Cactus de distintos tamaños, colores, texturas, olores, forma y
dimensión. Era bello poder imaginar qué tipo de cactus sería cada tumulto de
vello púbico, sumando también la forma de los genitales que se dejaban ver.
El
escenario no era limpio
En
su suelo se hallaba alguna que otra basura
Cinta
diurex echa bolita
Un
trozo de papel
Hojas
de cartón arrugadas
Esparcidas
espontáneamente
Componiendo
el suelo del escenario de manera irregular
Esa
irregularidad que se componía le daba cierta belleza
Un
aire de curiosidad me llenó por completo
La
basura era parte de ese desierto
Como
las plantas que habitan el desierto
Él
era mi respaldo. Me encontraba recargado en él contemplando la montaña de
cuerpos desnudos de todos los sexos que simulaban una escalera hacia el
infinito y cuyo vellos púbicos me remitían a los cactus que viven en los
desiertos con todas sus formas y texturas. Mi hermoso caballo blanco se
camuflaba con el cuarto de un blanco resplandeciente que brillaba con la luz de
el amanecer que entraba por la enorme ventana con cortinas semitransparentes.
Mi hermoso caballo blanco me sostenía, contemplaba con el mismo interés mío, la
escena de la montaña de cuerpos desnudos de todos los sexos. Tranquilo,
pacífico, hermoso era mi hermoso caballo blanco en el que me encontraba
recargado contemplando la escena. Mi pripio desierto de cuerpos desnudos.
Algo
sucedía en el escenario
Una
sombra negra
Tan
negra como la noche en su hora cúspide
La
sombra de un corcel
Negro
azabache era lo que en el suelo y las paredes del escenario se movía
Inquieta
e impaciente
Me
inquietaba y al mismo tiempo me llamaba, me llevaba
Era
imposible no darle importancia
Al
mismo tiempo que me interesaba por contemplar la sombra
Comenzó
a recorrerme un escalofrío de miedo
Era
la oscuridad
Lo
mas horrible
Lo
mas temible
La
peor pesadilla
El
medio día llegó y con él la temperatura del día subió. El cubo hielo que se
encontraba en el hombro derecho de una mujer que se encontraba en el extremo
izquierdo de la montaña de cuerpos desnudos que simulaban una escalera hacia el
infinito y cuyo vello púbico recordaba los cactus de viven en el desierto,
comenzó a derretirse y al mismo tiempo, los cuerpos comenzaron a sudar. El agua
que antes había sido un cubo sólido de hielo caía por el cuerpo de la mujer y
se resbalaba hacia el suelo por entre los otros cuerpos que formaban la
montaña, al final, el agua se convertía en un charquito que se movía conforme
caían las otras gotas. La temperatura en el cuarto aumentó y yo comencé a sudar
con los cuerpos. Fue una especie de comunión. Hacerme parte de la imagen que
contemplaba por medio de mi propia transpiración. Mi hermoso caballo blanco
permanecía sereno, tranquilo, dándome soporte y contemplando de la misma forma
que yo la imagen. Sudor
En
el escenario
Abajo
izquierda
Donde
se encontraba la sombra oscura
Aquella
que me llamaba
Que
me alentaba
Y al
mismo tiempo me daba miedo
Se
encontraba un tabique
Un
tabique común y corriente
Uno
de esos tabiques con los que construyen edificios enormes
O
casas particulares
Era
solo uno
La
sombra bailaba encima de el
Así
transcurrió el día, la tarde y antes de que llegara la noche, en esa hora que
es justo después de la hora dorada, cuando se hace difícil ver pues aún no
anochece del todo y aún hay luz de día, sucedió algo inesperado. Para esa hora
yo ya era parte de la misma imagen que había estado contemplando con tanto
interés durante tantas horas. Desde el centro del techo de la habitación se
comenzó a extender, como su fuera una proyección de un cielo estrellado, por
las cuatro paredes de la habitación una luz. Afuera el clima era fresco, no
hacía aire, por lo tanto las cortinas semitransparentes se encontraban
inmóviles y la luz que provenía de fuera era muy tenue, casi imperceptible. La
habitación se llenó cada vez mas de ésta proyección de un cielo estrellado, era
el espacio sideral. Con sus constelaciones. Y así fue extendiéndose hasta que
toda la habitación estuvo impregnada con la luz.
Lo
que antes había sido de un blanco resplandeciente, la montaña de cuerpos
desnudos que simulaban una escalera y cuyo vello púbico recordaba aquellos
cactus que habitan el desierto se perdía entre la proyección. Mi hermoso
caballo blanco era también parte del espacio sideral. Y yo.
La
obra había terminado
El
espacio abandonado
El
desierto de hadas
Lo
contemplé por última vez antes de que cayera el telón
Y el
telón cayó
Poco
a poco
Una
hermosa cortina de delgadas tiritas plateadas de un papel metálico
Se
apoderó de la fotografía que enmarcaban los límites del escenario
Lo
contemplé y sonreí
Pensé
en lo hermoso que era contemplar una sola imagen
Y
todo lo que ocurre en un escenario que aparentemente se encuentra inmóvil
Sin
vida
FIN
enero 30, 2012
enero 26, 2012
NECIOS by Viernes Roza
"ya nunca sabrás
todo lo que no te voy a contar
que mal
muy mal
...
no puedo entender
que tu no tengas ganas de saber
vale, está bien
no debí llamar a la hora de comer
...
aunque no te voy a contar nada especial
solo quiero que sepas que soy fan
de unos que llaman Stereo Total
y que hoy me he peleado
con quien te habrás imaginado
y he encontrado la peluquería que yo creo que te gustaría
el peluquero te corta el pelo
sin hablarte en ningún momento
lo que me importa mas
no es saber que tu no vas a estar
que mal
muy mal
son las menudencias que nunca sabrás
..."
videoserie "NECIOS" by Viernes Roza
con
Sharon Tate, Trisha Os, Ramiro Valpar, Kuku et Toto Colina
enero 07, 2012
diciembre 21, 2011
when i'm falling
"Sometimes I wish for falling
Wish for the release
Wish for falling through the air
To give me some relief
Because falling's not the problem
When I'm falling I'm in peace"
Florence Welch
noviembre 18, 2011
octubre 31, 2011
sin una promesa...
"¿Porqué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en el mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?.
Me tumbé de espaldas sobre una piedra plana, alcé la vista hacia el cielo y pensé en la multitud de satélites artificiales que debían estar girando alrededor de la Tierra. El horizonte aún estaba ribeteado de una pálida luz, pero en aquel cielo teñido de un profundo color vino empezaban a brillar ya las estrellas. Busqué en él la luz de los satélites. Pero aún había demasiada claridad para que pudieran apreciarse a simple vista. Las estrellas visibles permanecían inmóviles, cada una en su lugar, como clavadas en el cielo. Cerré los ojos, agucé el oído y pensé en los descendientes del Sputnik que cruzaban el firmamento teniendo como único vínculo la gravedad de la Tierra. Unos solitarios pedazos de metal en la negrura del espacio infinito que de repente se encontraban, se cruzaban y se separaban para siempre. Sin una palabra, sin una promesa."
Sputnik, mi amor
Haruki Murakami
septiembre 21, 2011
LA ULTIMA NOCHE DEL MUNDO
La Ultima Noche del Mundo
By Toto Colina
(Ésta historia comienza en lo alto de una montaña). Érase una vez lo alto de una montaña que fue acariciada por un amanecer, el mismo en el que preguntaste mi nombre. El color mas hermoso del crepúsculo se encontraba sobre nosotros. Tu nombre: lo recordaba del futuro. Miré tus ojos por primera vez. Desde lo alto de una montaña todo se veía como si fuera el dueño del mundo, podía manejar todo a mi antojo, todo lo podía controlar. Miré tus ojos por primera vez-Tus ojos me miraron por primera vez. Cuando el crepúsculo cesaba mi rostro cambió, el notarlo llevó tus dedos a mi boca, tus dedos llevaron mi boca a tu boca, el primer beso del mundo.
Caminábamos, de pronto, tomados de la mano por una inmensa pradera donde el sol resplandecía intenso, el momento del sol que tu me enseñaste como hora dorada. Para nosotros. El trigo bailaba suave con el viento que soplaba suave.
(En lo alto de la montaña comenzó a soplar un viento suave). Intensamente suave el susurro del viento me descifró tu nombre: el que venía cargando años atrás. Me hablaste certeramente y te seguí, te escuché, creí en ti. Con el sonido del viento abandoné mi cuerpo y decidí bajar hacia las faldas de la montaña donde me esperabas, tranquilo.
Imagina la escena: un piano de fondo abrazando un violín acompañados por el sonido de la noche, el que hoy me recuerda a ti y no se porqué. Millones de pensamientos atravesándome como cuchillos que se clavaron en mi cuerpo, rebanándome la cabeza, la caricia suave del viento acariciando-recor/riendome. El recuerdo que me acecha. Los fantasmas que ahora se quedaron pegados al papel.
(Una puerta). La puerta arriba se azotó fuerte detrás de mí, dejándome fuera de casa. No había retorno. No regresaría, ni por el mismo camino, ni contigo. Lo que primero me llevó escaleras abajo fue el susurro de lo que fui, me habló del pasado, platiqué con mi pasado, me contó como llegué hasta lo alto de una montaña. Me pidió que me fuera, que lo abandonara, me pidió que le hiciera caso a la canción del muchacho y eso hice. Seguí bajando y no volví a saber de él. Ésta vez me encontré con un espejo que reflejaba toda la arrogancia mezclada con toda mi luz y lo que hace que de mi la gente se enamore, todas esas cosas que hay en mi y que son fascinantes para los ojos de los demás. Todo eso que para mi se convirtió en el peor monstruo que me haya habitado jamás. El espejo tenía tu nombre, que para ese entonces ya se parecía al mío. Te miré por primera vez.
Caminábamos línea recta por la inmensa pradera. Ante nosotros: la nada. La hora dorada parecía intacta. Una fotografía. Para nosotros. Nos guiamos, nos cuidamos.
(Escaleras abajo). Escaleras abajo me encontré con los momentos mas hermosos que había vivido jamás, con los olores que hasta hoy parecen regresar a mi y transportarme hacia la sensación de plenitud que tuve en esos momentos. Dos plumas, una en tu cuello, la otra en mi espalda. Las que el amor engendra. Pero aun no llegaba a ti. Me despedí de todo(s). –lo que se tiene que dejar para llegar hasta donde se desea-
La inmensa pradera parecía de pronto congelada, hacía un viento helado, intensamente helado. El trigo que alguna vez bailó para nosotros nos observaba ahora inmóvil, asustado. Dos monstruos. Dos animales. Dos mitades unidas por nuestras manos frías, congeladas. La hora dorada era ahora de un intenso naranja que días después descubrimos había sido provocado por una radiación proveniente de Japón. Un naranja extraordinario ¿te acuerdas?. Silencio. Todo permaneció en silencio, el silencio que nos ensordeció.
Oscurece
.
.
.
.
.
(contigo). Estando ya en las faldas de la montaña, contigo, ya no te veías como te había visto desde lo alto de una montaña, ya no eras como te había conocido. Ya no tocaron tus dedos mi boca, ni la llevaron a tu boca. Te regale todo lo mío, pero todo lo mío no te bastó, así como a mi no me bastó que me regalaras todo lo tuyo. Violentamente tocaste mi espalda y me llevaste por un camino que solo tu conocías (pensamos que lo conocías), por donde llegaríamos victoriosos hacia... ¿hacia donde?. Me llevabas, tomado por la espalda, tan velozmente que en alguno de los escalones arriba tropecé. Te adelantaste mientras yo me levantaba, solo. Ahora estaba detrás de ti. Te seguí. Silencio. Frente a nosotros (yo detrás de ti) la puerta que se había cerrado detrás de mí al inicio de mi viaje, era la misma que ahora tu abrías. Yo no podía ver claramente. Ceguera pasional. Solo alcanzaba a distinguir siluetas de otros y la tuya, que conocía por olfato, entre las demás. Recordaba bien tu rostro, tus ojos estaban bien grabados en mi recuerdo. Tu boca no tocó mi boca. Tu boca se postró suave sobre mi frente. –hoy ya no te amo, mi amor-. Lentamente, cerrabas la puerta frente a mi. No hiciste ruido para que no sintiera como te ibas. Lo siento. El sonido ensordecedor del silencio inundó mi cuerpo, que yacía acostado en un riachuelo de agua fría, mis dedos se tocaban entre si. Lo oceánico. Te miré por última vez. La última noche del mundo.
Nuestras manos ya congeladas en su totalidad se quebraron al fin. Mutilados nos miramos fijamente. El primero en apartar la mirada fuiste tu. No volvieron tus ojos a verse reflejados en los míos. (tus ojos siguen bien grabados en mi recuerdo)
El llanto de un violín lejano lamentándose por la partida de un piano. Una pena irremediable.
(encerrado). Escuché el sonido de tus pasos alejarse, subiendo, abriendo y cerrando puertas. Intenté abrir la puerta pero todo era inútil. Cualquier intento que realizara no funcionaría. Sin fuerza y casi ciego permanecí paciente. Violento. Esperé el momento en que regresaras por mi. En el calabozo aprendí a distraerme. Encadenado aprendí a liberarme. Comprendí que aquel lugar al que pertenecimos se había borrado –lo borramos- lentamente, mientras creíamos que lo construíamos.
Tu figura que se alejaba, dándome la espalda se hacía cada vez mas pequeña, permanecí pacientemente violento hasta justo antes del momento en el que, por la distancia, te hicieras un punto. No sucedió. Una fuerte ráfaga, en forma de una voz lejana tocó mis oídos y me recorrió el cuerpo entero, mi propia voz que con sus manos suaves volteó mi cabeza hacia ella y me llevó tiernamente hasta donde se encontraba.
En realidad nunca existió lo alto de una montaña, nunca existieron las escaleras, ni las puertas azotándose, abriéndose y cerrándose. En realidad nunca existimos ni tu ni yo, y no niego nuestra historia en mi historia. Lo único que al final existió fue la pradera, vacía, y mi voz llamándome. La misma voz que ésta noche, después de la de ayer, me deja escribir-te éste cuento que no es de hadas.
junio 09, 2011
mayo 21, 2011
EXCUSAS PARA VIVIR
Durante toda mi niñez estuve rodeado de mujeres. Al ser el mayor en casa, mi madre no tenía con quien dejarme cuando iban de reunión o fiesta, me llevaba siempre consigo, así fue como comencé a convivir desde muy chico con personas mayores, sobre todo con mujeres.
Con el paso del tiempo, tomé una cierta admiración por el sexo femenino, al escuchar historias de mis abuelas, de mis tías, de mi madre, de sus amigas y más tarde de am ...igas mías, logré percatarme de la fuerza que una mujer es capaz de tener para desenvolverse en el mundo entero.
De ahí nace ExCUSAS PARA VIVIR, de la admiración que siento por la mujer y de la necesidad de experimentar con ello.
ExCUSAS PARA VIVIR es un proyecto donde tanto el proceso como el resultado final están completamente ligados de inicio a fin.
ExCUSAS PARA VIVIR ha nacido de una necesidad bien firme de crear a partir del testimonio del interprete, el cual será guiado por la visión de un creador.
Andy Warhol decía que para él cualquier persona era sumamente interesante, y es algo que también creo desde hace tiempo, por lo que el proceso de "ExCUSAS PARA VIVIR" fue pensado justamente con ésta premisa al trabajar con mujeres que no estuvieran involucradas en la escena y que fueran, por decirlo de alguna manera, comunes y corrientes
La exposición será intervenida por cada una de ellas, de acuerdo al trabajo realizado en individual. Una verdadera experiencia que seguramente será un flechazo a tu co-razòn.
ellas: Citlali Rieder, Lena Graffman, Ana Dubink, Maribel Delgadillo, Mirna Delgadillo, Susana Delgadillo y Rocío Malvaez.
guia: Edgar Pol
instalación: Viernes Roza & Tsade
"ESTE PROGRAMA ES DE CARACTER PUBLICO, NO ES PATROCINADO NI PROMOVIDO POR PARTIDO POLITICO ALGUNO Y SUS RECURSOS PROVIENEN DE LOS IMPUESTOS QUE PAGAN LOS CONTRIBUYENTES. ESTAN PROHIBIDOS EL USO DE ESTE PROGRAMA CON FINES POLITICOS, ELECTORALES, DE LUCRO Y OTROS DISTINTOS A LOS ESTABLECIDOS. QUEN HAGA USO INDEBIDO DE LOS RECURSOS DE ESTE PROGRAMA DEBERA SER ENUNCIADO Y SANCIONADO DE ACUERDO CON LA LEY APLICABLE Y ANTE LA AUTORIDAD COMPETENTE"
marzo 31, 2011
LA PESTE by Viernes Roza
obra concursante del no se cuanto concurso de Creación Coreográfica en Morelia.
para la construcción de la pieza se convocó por redes sociales y por invitación personal a muchas personas para el día del evento ellos llegaron y se les explicó lo que sería y así fue como se construyó, el mismo día, con la gente que llegó.
GRACIAS GENTE!!!!
entre los que recuerdo:
jaime, vero, dama, paty, kiava, ramiro, jorge, los israeles, tere, roro, tony, aurora, yuki, zyanya, ferbo, la concha.... y se que se me olvidarán algunos, lo siento por tener una memoria de teflón!!!
gracias a las fotos de mamá gallina y de panky!!!
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